La Juventus no emite las mejores vibraciones posibles. Maurizio Sarri no acaba de dar con la tecla y el equipo no acaba de ser compacto ni regular, como se volvió a ver en su visita a la Lazio.
El conjunto de Turín tenía la opción de encaramarse al liderato tras el pinchazo del Inter, pero no fue capaz de frenar a un rival que le superó por completo. El gol de Cristiano (0-1) fue un espejismo, rápidamente compensado con los tantos de Felipe, Milinkovic-Savic y Caicedo, además de por las dos asistencias de Luis Alberto, uno de los hombres del partido.
Pese a ganar, el equipo de Maurizio Sarri no viene dando buenas sensaciones, apelando excesivamente a las individualidades de hombres como Cristiano, Higuaín o Dybala. No se ve un equipo cohesionado y defensivamente parece más frágil que otros años, sin que De Ligt sea todavía el líder que se esperaba en la zaga.
Empieza a haber descontento en el entorno y no se descarta incluso que la situación pueda ir a peor si el mal momento futbolístico se mezcla con egos y problemas extradeportivos o de vestuario.