En los comienzos de su carrera deportiva, Xherdan Shaqiri era considerado como uno de los jugadores europeos más prometedores, destacando en el Basilea antes de tener su primera gran oportunidad en un gigante europeo como el Bayern Munich, donde el extremo no terminó de ofrecer el rendimiento esperado, viéndose obligado a abandonar Munich para posteriormente poner rumbo a Italia y posteriormente Inglaterra, donde jugó en Inter de Milán y Stoke City.
Precisamente en el modesto conjunto británico fue donde Shaqiri parecía haber recuperado todo su fútbol, siendo en el verano de 2018 traspaso al Liverpool por 15 millones de euros aprovechando el descenso del Stoke a la Championship, en una operación que tenía como objetivo principal reforzar la segunda unidad del conjunto que dirige un Jurgen Klopp en el que se confiaba plenamente para sacar todo el potencial del jugador suizo, que ha vuelto a defraudar en un grande europeo, pasando prácticamente desapercibido por Anfield.
En sus dos temporadas en Liverpool, Shaqiri suma un total de 1.440 minutos, de los cuales 25 son en el presente curso, lo que deja a la vista la nula confianza del técnico alemán en el jugador de 28 años, con contrato hasta 2023, que apuntaba al inicio de su carrera mucho más alto de lo que posteriormente ha terminado llegando.