La Liga
"Si echan al entrenador, tendrían que echarnos a todos", declaró Isco Alarcón hace siete días en rueda de prensa. El mediapunta malagueño, siguiendo la línea políticamente correcta, defendió la figura de Julen Lopetegui, pero también manifestó que el problema del Real Madrid excede el banquillo.
Esta realidad ya fue apreciada por Zinedine Zidane la pasada temporada. La plantilla, con el factor diferencial que suponía Cristiano Ronaldo, mantuvo el carácter ganador en la Liga de Campeones, pero se desplomó en el día a día de la Liga española.
La situación actual del Madrid es un nuevo episodio de la historia que comenzó hace un año. Sin Zidane y Cristiano, antiguos líderes fuera y dentro del campo respectivamente, las carencias estructurales se han agrandado.
Karim Benzema y Gareth Bale no deben ser los líderes del ataque del Madrid, mientras Marco Asensio no está aprovechando la oportunidad de ser titular indiscutible. El fichaje de un delantero goleador de talla mundial es una necesidad básica.
En el centro del campo, la escasa relevancia de Toni Kroos en todas las facetas es un lastre para el equipo. Y Luka Modric, de 33 años, es un futbolista intermitente desde la pasada temporada. Además, el Madrid necesita un defensa central de primer nivel capaz de cuestionar la titularidad de Raphael Varane y Sergio Ramos, al margen de eventuales lesiones y sanciones de éstos.
Lopetegui no ha guiado al equipo en la dirección correcta, pero el Madrid, liderado por Florentino Pérez, también debe tomar decisiones drásticas que afecten directamente a la plantilla.
