La Liga
El FC Barcelona puede avanzar en la Liga de Campeones con una versión gris de Philippe Coutinho. También puede hacerlo con una versión intermitente de Ousmane Dembélé y sin Samuel Umtiti. Incluso, el Barça puede crecer en la Champions sin los goles de Luis Suárez. Leo Messi es capaz de enterrar todas estas limitaciones si alcanza su máxima expresión.
Pero el Barça no es el Barça sin su tradicional estilo en el centro del campo. Y sólo Arthur garantiza la identidad del FC Barcelona en esta línea. Esa identidad ganadora que eleva la jerarquía del equipo con el balón y asfixia a los rivales.
El pasado martes, ante el Olympique de Lyon, el Barça fue superior, pero perdió el control del partido en distintas fases del mismo, como ha sucedido reiteradamente en ausencia de Arthur. Un centro del campo con Sergi Roberto, Sergio Busquets e Ivan Rakitic se aleja de la identidad que el Barça necesita para reconquistar Europa.
Arthur no garantiza más posesión, sino una posesión más eficaz, una clarividencia y un criterio del que carecen los demás centrocampistas del Barça. Su recuperación física será fundamental para que el equipo azulgrana disponga de todos los argumentos en la fase crítica de la temporada. Y Valverde debe tratar a Arthur como lo que es: un jugador diferente al resto.
