La Liga
Ousmane Dembélé ha cambiado. Seguramente, su único problema el pasado curso fue mental, -tanto a nivel anímico como de confianza tras su lesión-, pero la realidad es que el joven extremo francés ha comenzado el presente curso como un tiro. Y con toda la fe de su entrenador, un Ernesto Valverde que siempre ha demostrado confiar ciegamente en él.
Pese a que el fichaje de Malcom dio a entender que el prometedor internacional francés podía salir, el técnico del Barça no ha hecho más que demostrar su fe en él: titular ante el Sevilla en la Supercopa, ante el Alavés el pasado fin de semana y hoy, ante el Valladolid, de nuevo en el once inicial. Confianza a la que Dembélé ha respondido con el gol de la victoria en Pucela.
Aunque el que haya marcado no deja de ser algo anecdótico, pues lo más importante son las sensaciones que está transmitiendo el joven extremo galo. Lejos de ser un jugador anárquico, individualista y cero sacrificado a nivel defensivo, Dembélé está empezando a ser aquel futbolista que le exige Valverde en beneficio del colectivo. Y la verdad, está cumpliendo.
