Jonathan Valle es ese tipo de jugador que apunta a una proyección de estrella y que finalmente acaba por truncar su trayectoria quedándose en nada.
El enganche natural de Santander, tras haber sido condenado a jugar en la Segunda División B después de haber saboreado las mieles de formar parte de plantillas como la del Rácing o la del Málaga, tiene una oportunidad de oro a sus 27 años.
Valle llegó al Rubin Kazán para convencer al técnico y lo ha conseguido. El jugador español estuvo a prueba en la pretemporada del cuadro ruso en Málaga y ha acabado por obtener el visto bueno del preparador, que ha hecho posible que el jugador firme un contrato de 6 meses con dicho club con opción a dos temporadas más.