Su fichaje desbordó la ilusión en la afición rojiblanca, pero el inicio de la competición demostró que hay que tener paciencia con la perla portuguesa. En pretemporada se intuyó que es un diamante en bruto, pero asimilar los sistemas de Simeone nunca es tarea fácil para un recién llegado.
En este periodo de lesión, el Atlético ha demostrado su limitación creativa en zona ofensiva, teniendo que recuperar del ostracismo a un Correa que en verano se puso en el mercado. Diego Costa no ha vuelto a ser el mismo y sólo Morata se acerca a unas cifras dignas para un equipo que pretende luchar por todos los títulos.
Joao llega al rescate en el mejor momento, buscando demostrar su calidad una vez las expectativas han dejado de ahogarle. Posiblemente tenga minutos frente al Granada y pueda contribuir cerca del 100% en los vitales duelos frente a la Juventus y el Barça que tendrán lugar la próxima semana.
El portugués puede aportar esa imaginación tan importante en ataque, enlazando con Morata y demostrando que será la estrella del futuro en este Atlético de Madrid que todavía está asimilando la marcha de Griezmann.