La Liga
Isco Alarcón vive sus peores momentos como jugador del Real Madrid. Actualmente, el centrocampista malagueño es uno de los futbolistas considerados transferibles por el club. El rendimiento de Isco en el campo y su actitud han desgastado su imagen en el madridismo.
Su falta de sintonía con Rafa Benítez era evidente. El técnico representaba el rigor táctico, e Isco, la imaginación. Este antagonismo se reflejaba en las alineaciones, en las que el malagueño era un jugador prescindible. La llegada de Zinedine Zidane suponía una buena noticia para Isco por su afinidad futbolística con el francés y la mayor empatía de éste con la plantilla.
Sin embargo, la confianza de Zidane en Isco no se ha visto correspondida con el rendimiento del jugador en el campo. Cada vez resulta más evidente que Benítez no era el culpable del deterioro futbolístico de James y del propio Isco. El exjugador del Málaga es uno de esos futbolistas que enamora a la grada por su creatividad y habilidad en espacios reducidos, pero crea más dudas en los entrenadores de plantillas como la del Real Madrid.
Además, el lenguaje corporal de Isco ha sido negativo. Ha transmitido apatía en algunos momentos y malas formas en otros. Por ejemplo, cuando fue sustituido por Zidane en el reciente partido del equipo blanco en Las Palmas, pero este episodio no fue un hecho aislado.
Quizá Isco se haya creído una estrella antes de tiempo ante los halagos de la grada y de la prensa. Fichar por el Real Madrid no convierte a un jugador en una estrella. Sólo le da la oportunidad de serlo. Llegar al Real Madrid no debe ser el fin, sino el medio para triunfar. Isco parece no haber asumido este importante matiz y sufre actualmente las consecuencias de considerarse una estrella antes de tiempo.
