La Liga
Del encuentro de antes de ayer al mediodía entre la SD Eibar y el Real Madrid se pueden extraer muchas lecturas, pero sólo una de ellas tiene que ver directamente con el FC Barcelona y con su entrenador, Ernesto Valverde. Pese a que reconozco que decirlo ahora es ventajista y oportunista, el encuentro entre armeros y merengues dejó claro que Marc Cucurella tenía nivel para estar en el primer equipo culé, y que únicamente necesitaba confianza, trabajo y paciencia. Como tantos otros.
A pesar de que creo que la labor de Valverde al frente del Barça es impecable, pienso que su poca fe en el fútbol base azulgrana está minando uno de los principios culés de los últimos treinta años: su gran confianza en aquello que sube de la cantera. Samper, Miranda, Palencia, Cucurella, el problema con los centrales… y tantos otros nombres propios que, de un modo u otro, han probado en primera persona la desconfianza del ‘Txingurri’ en los jóvenes talentos barcelonistas.
Porque ojo, no nos equivoquemos, nadie ha pedido jamás que los jugadores anteriormente citados tengan el rol que tuvieron Busquets y Pedro con Guardiola, sino sencillamente que estén en el primer equipo. Que para fichar a Semedo como suplente de Roberto o a Digne como relevo de Alba mejor tener a Palencia y a Cucurella en el vestuario principal del Camp Nou. ¿De veras no tienen nivel para ello? Pues en el Girondins y en el Eibar se están saliendo.
