La Liga
Han bastado dos jornadas de Liga para que la preocupación llegue al Atlético de Madrid. El equipo rojiblanco ha empatado frente a dos recién ascendidos (Alavés y Leganés) y acumula una desventaja de cuatro puntos sobre el FC Barcelona y el Real Madrid.
El mal comienzo liguero del Atlético puede interpretarse como algo circunstancial o como un síntoma de problemas de mayor alcance. Por encima de cuestiones estrictamente futbolísticas, Diego Simeone tiene el reto de volver a ilusionar y motivar a sus jugadores tras el duro revés sufrido en la última final de la Liga de Campeones.
"Dije que tenía que pensar. Pensar pueden ser un montón de situaciones. La energía con la cual tengo que presentarme delante de los mismos muchachos que hace cuatro años y medio me están dando la vida, y volverlos a insertar dentro de una situación de volver a competir cuando perdimos dos finales de Champions, que no es fácil", reconoció Simeone recientemente en una entrevista a Movistar Plus.
El técnico argentino, un hombre reflexivo a pesar de su carácter temperamental, exteriorizaba la dificultad que planteaba esta temporada. La intensidad, el sobresfuerzo, la motivación, la presión al límite en cada partido… son virtudes muy difíciles de mantener a largo plazo.
El cansancio mental es una consecuencia lógica del extraordinario esfuerzo realizado por el Atlético de Madrid en el último año. A diferencia del Real Madrid y el FC Barcelona, el equipo de Simeone necesita rozar el cien por cien de su potencial para aspirar a todos los títulos, y por este motivo, las intermitencias cíclicas son lógicas.
Un ejemplo de ello fue la temporada 2014-15. Unos meses antes, el Atlético de Madrid había sido campeón de Liga y finalista de la Liga de Campeones. El equipo rojiblanco perdió parte de su esencia, fue un bloque irregular, y a pesar de terminar la competición liguera en tercera posición, su desventaja con el FC Barcelona y el Real Madrid fue considerable.
La fase inicial de esta Liga recuerda al descenso cíclico de aquella temporada. La durabilidad del mensaje de Simeone llega a otro momento crítico. Como sucedió hace dos años, el entrenador argentino necesita renovar el espíritu de su plantilla para recuperar las virtudes que han hecho del Atlético un equipo admirado en Europa.
