La Liga
La SD Huesca es otro equipo desde el inicio de 2019. Hace no mucho ya escribimos que, con Francisco al mando, las sensaciones eran de progresión permanente, pero la realidad es que el equipo no sólo transmite buena onda, sino que los números están empezando a ser de permanencia. El conjunto oscense está lejísimos de la salvación, sí, pero la dinámica es tan buena como esperanzadora e ilusionante.
Dinámica que, al margen de por el buen hacer de Francisco, se explica por los buenos refuerzos que ha cerrado el Huesca en invierno. Sabedor de qué le fallaba y qué le funcionaba, la secretaría técnica azulgrana trabajó a contrarreloj para traer lo mejor posible a un equipo presuntamente desahuciado y deprimido. Y lo clavó.
Al margen de darle las riendas de la portería a Santamaría, -el cambio bajo palos ha sido bestial-, el Huesca ha crecido muchísimo gracias a la presencia de Javi Galán en el lateral izquierdo, de Christian Rivera y Yangel Herrera en el centro del campo, -hoy no ha podido jugar-, de Juanpi en la mediapunta, -ha debutado esta noche en Montilivi- y, sobre todo, del veterano Enric Gallego. Con él en punta, el conjunto oscense es, directamente, otro equipo.
