La Liga
Ousmane Dembélé parece haber aprendido la lección. Decir que lo ha hecho me parece extremadamente osado y atrevido, por lo que me mantendré en el “parece”. Pese a que muchos apostaban por él como recambio de Messi ante el Real Madrid, el joven extremo francés no ha ingresado en el verde hasta los últimos compases del encuentro. Y lejos de entrar desganado, el ex del Dortmund ha completado algunos de sus mejores minutos como jugador azulgrana.
En el sitio de un Coutinho que había dejado de aparecer, Dembélé ha regalado un cuarto de hora de muchísima calidad tanto a Valverde como a todo el barcelonismo. Quince minutos en los que, precisamente, ha hecho gala de tres cosas que habitualmente se le critican por su ausencia: generosidad, comprensión del juego y mucho trabajo defensivo.
No sé si jugará más o menos tras lo ocurrido hoy, así como tampoco sé si terminará triunfando en el Barça, pero si algo claro es que, si quiere cambiar su situación en la Ciudad Condal, el camino correcto es el cogido hoy, y no el que tomó ante el Sevilla tras la lesión del crack argentino. De diez.
