A Ivan Rakitic le duró poco la tranquilidad en Mestalla. El internacional croata había comenzado el encuentro en el banco, en una clara intención de Luis Enrique de darle descanso a uno de los jugadores que más minutos acumula a lo largo de la temporada. Pero la inoportuna lesión de Iniesta obligó al técnico a mover pronto el banquillo, y no hubo dudas sobre quién ingresaría en el campo. Rakitic salió enchufado en un partido de máxima exigencia y firmó, otra vez, una actuación brillante. Es cierto que ayer el croata falló un gol cantado que hubiera significado el 0-2, pero estaba ahí. Su aportación e implicación tanto en defensa como en ataque fue ejemplar. Suyo fue, también, el cabezazo que precedió la acción del 2-2.
Si nos fijamos en todos los partidos que juega y en el rendimiento que suele mostrar semana tras semana, podemos afirmar que el centrocampista es uno de los jugadores más regulares de la plantilla del FC Barcelona e incluso de la Liga BBVA. Desde que llegara a Can Barça, el croata se ha hecho con la titularidad en la posición de interior derecho, demarcación que para el esquema del Barça es más un oficio que no una situación en el campo. Cuenta con la confianza total del entrenador en una posición en la que no es fácil adaptarse, y menos viniendo de fuera y hacerlo con la perfección que lo hizo Rakitic en su momento.
El croata ocupa, ni más ni menos, la posición en la que durante muchos años jugó Xavi Hernández. Así como el interior izquierdo, Iniesta, tiene más libertad para conducir y caer a la banda para desbordar desde ahí y generar superioridades, el interior derecho desempeña una función posicional clave para la circulación del balón y su posicionamiento en el campo es prácticamente matemático. Además, tiene la obligación de equilibrar tácticamente la presencia de Leo Messi en el lado derecho del campo, función impagable y nada fácil de realizar para un jugador. Ivan Rakitic saca siempre buenas notas.