Si hay algo de lo que ha presumido el fútbol español en las últimas décadas es de contar con delanteros de primerísimo nivel, jugando en algunos de los mejores equipos del mundo. Sin embargo los últimos tiempos esta posición ha quedado debilitada tras la retirada de la selección de los dos últimos grandes delanteros: David Villa y Fernando Torres.
Tanto el asturiano como el madrileño han dejado una huella que va a ser difícil de borrar por las nuevas generaciones, y más si esta no ofrece garantías de aportar jugadores de nivel en los próximos años a una selección con grandes jugadores en el centro del campo, capaces de generar múltiples ocasiones de gol por partido. Jugadores como Morata, Alcácer o Mayoral no encuentran una regularidad en su juego, algo que les está perjudicando gravemente en su rendimiento.
Tan solo el del Real Madrid ha conseguido ser convocado con la selección absoluta, aunque sus registros con la misma no son los más esperanzadores. Quitando a Morata, el resto permanece en una situación que parece que no mejorará a corto plazo, con lo que el gol preocupa y mucho a los aficionados españoles.