La Liga
Decía Carlo Ancelotti en su libro “Liderazgo tranquilo” que la gente va a los estadios, -y paga la entrada que paga-, para ver a jugadores talentosos, a futbolistas que les haga gozar y disfrutar. No para verle a él, a Mourinho, a Guardiola o a Emery haciendo gestos en la banda. Por lo que su misión como técnico era y es clara: cuidar a estos deportistas e intentar que saquen lo mejor de ellos. ¿Lo está logrando Zinedine Zidane con hombres como Isco Alarcón, James Rodríguez, Marco Asensio o Álvaro Morata, entre otros? Sinceramente, creo que no.
No me pregunten las razones que han llevado al entrenador galo a tomar las decisiones que ha tomado porque, evidentemente, no las sé. No tengo ni idea de qué ocurre en el vestuario, en las concentraciones o en los entrenamientos, como para saber por qué los citados futbolistas juegan muchísimo menos que sus respectivas competencias. Sin embargo, sí creo que existe un denominador común: todos ellos son futbolistas de enorme talento.
¿Hace bien Zizou dejándoles fuera con tanta frecuencia? No lo sé, es probable que lo haga porque cree que le restarán sacrificio o porque, como consecuencia de su autoconcepción de jugadores que sólo pueden aportar con balón, -especulo-, le afectarán negativamente en fase defensiva. No lo sé. Lo que sí creo saber es que Zidane está teniendo problemas para gestionar jugadores talentosos y que esto, en un deporte que es de los futbolistas, puede terminar suponiendo una losa.
Y es que lo de ayer, más allá de significar una gran victoria para el madridismo, supone también un mensaje para el entrenador y para los supuestos intocables. Y el mensaje es claro: este Madrid puede ser igual de bueno, o mejor, en manos de jóvenes cracks como Asensio, Lucas, Mariano, James, Isco y compañía. Ante la SD Eibar quedó más que demostrado.
