La Liga
El pasado martes, 1 de mayo, el Bayern de Múnich cayó eliminado en el partido de vuelta de las semifinales de la Champions League, frente al Real Madrid. Tras firmar una gran eliminatoria ante el doble campeón de Europa, el conjunto alemán acusó un error garrafal de su guardameta, Sven Ulreich, que fue el gran señalado de la noche.
La falta de experiencia, el nerviosismo y la tensión jugaron una mala pasada al portero, dejando pasar inexplicablemente el balón por debajo de su cuerpo y sirviendo en bandeja el 2-1 a Benzema. Hoy, los aficionados del Bayern probablemente se pregunten qué hubiera sucedido con Manuel Neuer bajo palos y si estarían festejando su presencia en Kiev.
Los porteros suplentes juegan un papel fundamental en los grandes equipos y, a menudo, son los grandes olvidados. Ulreich en el Bayern, Casilla en el Madrid, Werner en el Atlético o Cillessen en el Barcelona son algunos de los guardametas de conjuntos de primer nivel europeo que no están acostumbrados a la competición y que, en el caso de que se lesione el primer portero, tienen la responsabilidad de rendir, como mínimo, al nivel del titular.
El guardameta es una pieza fundamental del equipo, como demostró Keylor Navas en innumerables ocasiones frente al Bayern, y puede ser decisivo tener dos cancerberos de garantías que sean capaces de competir al máximo nivel en cualquier escenario y ante cualquier rival.
