La Liga
Las carreras de Jordi Alba hasta la línea de fondo culminadas con un pase atrás han sido esporádicas en las últimas temporadas. La presencia de Neymar en la banda izquierda condicionaba su recorrido, mientras Alba no mostraba la explosividad física de antaño. Luis Enrique derogó su indiscutible titularidad y le convirtió en un jugador más con el que aplicar su política de rotaciones.
El panorama de Jordi Alba es diferente esta temporada. Ernesto Valverde le ha incluido en sus seis alineaciones iniciales, concediéndole el mando absoluto de la banda izquierda. Al mismo tiempo, la nueva delantera del Barça es asimétrica. Ousmane Dembélé, teórico sustituto de Neymar, actúa en el lado derecho del ataque, despejando el flanco izquierdo.
En el once ideal de Valverde, sólo Andrés Iniesta acompaña posicionalmente a Alba en la banda izquierda, pero el capitán del Barça tiende a desplazarse hacia el centro. En estas circunstancias, la aportación ofensiva de Alba es fundamental para que el FC Barcelona no sea un equipo previsible e inclinado hacia el lado derecho, al margen de la improvisación que aporta Leo Messi.
“Ahora estoy con ganas e ilusión. Hacía tiempo que no tenía esta chispa y estas ganas. Me noto mejor que otros años", comentó ayer Alba en un acto publicitario. Jordi responde en el terreno de juego y el Barça, siguiendo el plan A de Valverde, necesita su segunda juventud.
