La Liga
El Real Madrid no ha pagado más de 50 millones de euros por un jugador desde el verano de 2013. Y tarde o temprano, las consecuencias de esta austeridad económica debían reflejarse en el campo. La marcha de Cristiano Ronaldo y la recesión de algunas veteranas estrellas han situado al club en una posición de urgente necesidad en el mercado.
Pero la élite del fútbol europeo ha cambiado notablemente en los cinco últimos años. El Real Madrid ya no se encuentra en la cima económica de Europa. El PSG tiene el respaldo financiero de Qatar, mientras los clubes ingleses han alcanzado otra dimensión mediante la venta de los derechos televisivos de la Premier League. En consecuencia, las ofertas económicas que el Madrid pueda realizar por futbolistas de estos equipos no tienen la seducción de antaño.
El factor personal y los contratos que se acercan a su fin, como sucedió en el caso de Courtois, son las principales armas del Madrid frente a los colosos económicos que han emergido en los últimos años. La situación actual invita a reavivar un debate interno: mantener la identidad como club de fútbol o aceptar la conversión a Sociedad Anónima Deportiva. Esta última opción, tradicionalmente rechazada, permitiría la llegada de grandes capitales capaces de equiparar económicamente al Madrid con el PSG y los clubes más ricos de Inglaterra.
Florentino Pérez recalca continuamente que “el Real Madrid es de sus socios”, pero mientras la mera candidatura a la presidencia del club exija un aval multimillonario, la vigencia de dicha frase estará en cuarentena.
