Thierry Henry modificó sustancialmente su vida al emigrar al fútbol estadounidense, aunque le fatlaba algo más. El delantero, a los 33 años, le dijo "¡au revoir!" a la selección de Francia.
Estaba en el combo. ¿Cuál? Ese que venía confeccionado Henry a escondidas ya antes de que Francia se vaya de Sudáfrica por la puerta de atrás. Con 33 años y ganas de bajar el balón al piso, el delantero galo decidió alejarse de su selección justo un día después de que oficializaran su fichaje a los Red Bull New York.
Henry no vestirá más la camiseta francesa, esa que lo vio salir campeón del mundo en su país. También lo vio meter la mano de la salvación contra los irlandeses en la clasificación europea. Y mucho más: 123 partidos, 51 goles y cuatro mundiales.