La Liga
Xavi Hernández fue presentado como nuevo entrenador del FC Barcelona en horas de la tarde ante un Camp Nou con más de 25 mil personas, que estaban emocionadas con el regreso de uno de los mejores jugadores de la historia del club para intentar comenzar un proyecto que levante al primer equipo después de años complicados.
El nuevo entrenador del conjunto azulgrana ilusiona a todo el mundo que sigue al club. Y su discurso en su regreso aumentó el hype que hay entorno a su figura, alejándose de los mensajes negativos que dejaba, semana a semana, Ronald Koeman, quien siempre minimizó a su entorno en cada rueda de prensa posterior a cada derrota.
Xavi Hernández y un discurso ganador
Pese a que todavía tenemos que esperar para ver el impacto de Xavi Hernández en una plantilla con muchos problemas de calidad y de lesiones, sus declaraciones dejan en claro que tiene la intención de regresar al club a la élite, rompiendo con el “esto es lo que hay” del entrenador que viene de ser despedido. "Hay equipo y hay talento, intentaré trasmitirle mi experiencia a los jugadores para conseguir los títulos".
Muy pocas personas conocen mejor al FC Barcelona que Xavi Hernández, quien tiene claro cuál es su filosofía de juego y que, más allá que del discurso al hecho hay un trecho, no hay dudas de que intentará a toda costa confeccionar un equipo fiel a sus ideales futbolísticos y que sabe cuáles son los grandes problemas que tiene que resolver.
“Quiero tener el balón, un Barça protagonista, alegre e intenso. La idea es ir a apretar arriba. Hay que recuperar muchas cosas, sobre todo la presión tras pérdida. A los jugadores les voy a exigir, pero les ayudaré. Sé dónde debo apretar y los puntos débiles”, afirmó Xavi en rueda de prensa, dejando en claro que su intención es volver al estilo de juego que llevó al club a la cima con nombres como Johan Cruyff, Pep Guardiola y Luis Enrique.
La imagen de Xavi genera dudas por su inexperiencia en la élite, la misma que tenía Pep Guardiola cuando llegó en 2008, pero nadie puede dudar que su mensaje es claro y conciso. Valora a la plantilla que tiene, pero es necesario apretar las tuercas de varios nombres propios y que es momento de volver a ser ese equipo que se convirtió en uno de los mejores de la historia. El discurso es claro e ilusiona mucho más que las eternas excusas que dejó Koeman en todo momento.
