La Liga
La eliminación del Bayern de Múnich en las semifinales de la Liga de Campeones ha provocado una previsible oleada de críticas a su entrenador, Pep Guardiola. En el caso de ciertos diarios y programas de televisión abiertamente madridistas, los continuos azotes a Guardiola son comprensibles por el resentimiento que aún provoca su exitosa etapa en el FC Barcelona, pero las críticas al técnico se extienden a otros lugares.
Esta visión extendida concluye que no ganar la Liga de Campeones supone que la etapa de Guardiola en el Bayern haya sido un fracaso. Alcanzar las semifinales durante tres años consecutivos no sirve según esta teoría, porque Jupp Heynckes ganó la competición en la temporada anterior a su contratación. Y ser campeón de la Bundesliga durante estos tres años, algo que probablemente suceda en las próximas semanas, es considerado algo estéril, aunque el Bayern sólo ganara una de las tres Ligas anteriores a su llegada.
La obligación de ganar la Liga de Campeones no se entiende desde el potencial de su plantilla, ya que tanto el FC Barcelona como el Real Madrid disponen de mejores futbolistas en su conjunto. Además, jugadores como Franck Ribery, Arjen Robben y Xabi Alonso, al margen de sus problemas físicos, han dejado atrás la plenitud de su carrera.
Guardiola ha inculcado su forma de entender el fútbol en una cultura diferente y ha contribuido al crecimiento de algunos futbolistas jóvenes en una plantilla que ha sufrido muchos cambios. Y en cuanto a resultados, el Bayern ha estado en el lugar que le corresponde bajo la dirección de Guardiola: dominando en Alemania y entre los cuatro mejores equipos de Europa.
Pero el análisis ponderado no es propio del radicalismo que impera actualmente en los medios de comunicación. Triunfar o fracasar. No existe otra posibilidad. Entrenadores de Real Madrid, FC Barcelona, Bayern de Múnich, Manchester City, París Saint-Germain y Juventus. Prepárense para “fracasar” la próxima temporada. Sólo uno de ustedes, tal vez, pueda evitarlo.
