El Atlético ha recibido cuatro goles en los últimos dos partidos. En otro equipo podría ser un dato que entrara dentro de la normalidad, pero en el Atlético de Madrid es muy preocupante ya que basa su filosofía en la solidez defensiva y el resultado corto.
Ante la Real Sociedad se vio a un equipo frágil y desconocido, que encajó dos goles y pudieron ser varios más. Ante el Eibar también hubieron varios despistes que apunto estuvieron de pagarse caros, de no ser por la posterior remontada.
El descenso en el rendimiento del Atlético puede ser algo puntual, pero también hay razones concretas para pensar que la tendencia podría mantenerse. Nunca es fácil integrar a muchos futbolistas nuevos, algo que Trippier y Lodi están ejemplificando. Ambos son vistosos en ataque pero dejan dudas en el perfil defensivo, donde más exige de ellos el Cholo. Tampoco están destacando en este ámbito otros fichajes como Hermoso o Llorente, lo que empieza a despertar la añoranza por los que ya no están.
Al que más se echa de menos es a Diego Godín, que ha sido un pilar básico de la zaga y que aportaba carácter, colocación y experiencia. Ahora es el Inter quien se beneficia de sus virtudes y el conjunto de Milán apunta a revelación, firmando un inicio de liga perfecto que le ha llevado al liderato encajando sólo un gol. Godín ha blindado la defensa del equipo italiano mientras el Atlético se descose, en un contraste que no gusta a los colchoneros. Además, el uruguayo dio la asistencia del gol decisivo en el partido de ayer ante la Fiorentina (1-0). La defensa del Atlético se ha quedado huérfana y eso empieza a tener consecuencias.