UEFA Champions League
Marcos Llorente mostró madurez como centrocampista en el Deportivo Alavés a lo largo de la pasada temporada. Su orden táctico y su labor como recuperador de balones dieron equilibrio al equipo vitoriano e ilusionaron al madridismo. Como sucedió en los casos de Jesús Vallejo y Borja Mayoral, el Real Madrid decidió incorporar al joven centrocampista en verano tras concluir su período de cesión.
Teóricamente, Llorente era el recambio natural de Casemiro, pero las decisiones técnicas de Zinedine Zidane muestran una realidad más adversa para el exjugador del Alavés. Todavía no ha debutado en la Liga de Campeones y suma 300 minutos en la Liga española, donde sólo ha formado parte de la alineación titular en dos ocasiones.
Todo ello, en un contexto favorable a Llorente, ya que la lesión de Mateo Kovacic y los descansos que Zidane ha concedido habitualmente a Luka Modric abrían la puerta a otros centrocampistas.
A pesar de que Kovacic permanece de baja, Llorente no ha sido incluido en la convocatoria del Real Madrid previa a su enfrentamiento de hoy con el Atlético. Pero más allá de rotaciones y apariciones esporádicas en el equipo, Llorente se encuentra en un escenario poco alentador a largo plazo.
Casemiro (25 años), Kroos (27), Kovacic (23), Isco (25) y Ceballos (21) forman parte de un centro del campo de largo recorrido al margen de la presencia del veterano Modric. Llorente, que en enero cumplirá 23 años, atraviesa una etapa crítica de su carrera. Su edad no le permite afrontar una larga espera para mantener la progresión deseada.
