La Liga
Lo vivido las últimas semanas no sirve más que para demostrar que Francia está de moda. A lo largo de la última década se ha hablado mucho del nivel de futbolistas que producían países como Brasil, España o Alemania, entre otros, sin embargo, a día de hoy resulta innegable que el fútbol galo es quien mejor considerado está en lo que a la producción de cracks se refiere. Basta con mirar qué jugadores interesan, o han interesado, a poderosos clubes como Real Madrid, Manchester United, Chelsea FC, Bayern de Múnich o Juventus de Turín, entre tantas otras entidades de primerísimo nivel.
La lista de nombres no es corta, aunque casi toda queda comprimida o repartida entre cuatro grandes bloques galos: AS Mónaco, Olympique de Lyon, Olympique de Marsella y París Saint-Germain. Cuatro clubes que atesoran actualmente algunos de los futbolistas más preciados del presente y del futuro, y con los que se podría armar un once terriblemente competitivo en 3 o 4 años.
Kylian Mbappé, Djibril Sidibé, Benjamin Mendy, Layvin Kurzawa, Thomas Lemar, Tiemoué Bakayoko, Jean-Kévin Augustin, Maxime López, Morgan Sanson, Adrien Rabiot, Alphonse Aréola, Mouctar Diakhaby, Raphaël Varane, Samuel Umtiti, Kingsley Coman, Ousmane Dembélé, Anthony Martial, Lucas Tousart, Corentin Tolisso, Maxwell Cornet o Nabil Fekir son algunos de ellos. Todos jóvenes, todos muy buenos. Si no se tuercen y se desvían del camino, van rumbo al Olimpo del fútbol.
