La Liga
El fútbol femenino en España está creciendo a pasos agigantados, pero pese a ello, sigue habiendo graves errores que lastran este auge y, algunos de ellos, han sido provocados por el propio fútbol femenino.
Hace un par de temporadas, se tomó la decisión de que los árbitros masculinos desapareciesen del fútbol femenino de primer nivel, haciendo así que todos los encuentros disputados en la Liga Iberdrola fuesen arbitrados por mujeres. A primera vista, esto parecía una decisión que haría crecer al fútbol femenino y que potenciaría la igualdad.
Pero en la práctica lo que hizo fue devaluar el nivel de los arbitrajes de la Liga Iberdrola. Algo que es lógico y normal, muchas colegiadas fueron subidas a primera división cuando realmente su nivel era mucho menor. Además, muchas pasaron de arbitrar en un fútbol sin peso mediático y con gradas diminutas o inexistentes a estadios de verdad, partidos televisados y partidos con más nivel.
Esto lo único que provocó es que el nivel de muchos arbitrajes no esté acorde al del juego desarrollado sobre el campo, lo que supone que muchos partidos se decidan por unas decisiones arbitrales que no dejan a nadie contento.
Sin ir más lejos, el pasado fin de semana, el Valencia Femenino no se llevó la victoria del Estadio Jesús Navas frente al Sevilla por culpa de un gol anulado por presunto fuera juego de Mari Paz Vilas, pero en realidad la jugadora gallega estaba en posición correcta, ya que hasta tres jugadoras sevillistas validaban la jugada.
Son errores de bulto que se ven jornada tras jornada en la élite del fútbol femenino y es un problema muy grave si se quiere mantener la línea ascendente del deporte rey practicado por mujeres en España.
Quizá la decisión de quitar a los árbitros masculinos para impulsar a mujeres que todavía no estaban al nivel de la competición fue errónea y se debió hacer de forma paulatina cuando éstas sí estuvieran a la altura. Lo que está claro es que, por desgracia, seguiremos viendo estos errores semana tras semana.
