La Liga
La política de fichajes de Eric Abidal se aleja considerablemente de la tradicional filosofía del FC Barcelona, a pesar de las reivindicaciones de Josep María Bartomeu en este sentido. El Barça ya no ficha a los mejores jugadores del mundo para complementar a los talentos de ‘La Masia’. Todo lo contrario.
El FC Barcelona actual confía más en los jóvenes futbolistas de otros equipos que en los de su cantera, pero el mayor contraste con su tradicional filosofía se refleja con fichajes como los de Jeison Murillo, Arturo Vidal y Kevin-Prince Boateng. Concretamente, Murillo y Boateng están siendo dos refuerzos estériles para el equipo azulgrana. Dos parches provisionales mediante la fórmula de una cesión con opción de compra. Lo más sorprendente, retrocediendo en el tiempo, es que el Barça buscaba un defensa central y un delantero de rendimiento inmediato dada la provisionalidad en ambos casos.
La participación de Murillo en el equipo azulgrana se ha limitado a la eliminatoria de la Copa del Rey contra el Levante. Y la situación del defensa colombiano empeora por la recuperación de Samuel Umtiti y la reciente incorporación de Jean-Clair Todibo.
Boateng ha disputado 123 minutos: 63 contra el Sevilla (Copa del Rey) y 60 ante el Valladolid (Liga). La incidencia del delantero ghanés ha sido casi nula y las consecuencias son evidentes. Como sucedía anteriormente, Ernesto Valverde no tiene un delantero de mínimas garantías para sustituir a Luis Suárez.
