La primera temporada de Calero en la élite fue sobresaliente. Pieza clave en la permanencia del Valladolid, llegó a despertar incluso el interés de grandes europeos como El Dortmund. Sin embargo, se fue apagando con el paso de los partidos, lo que no le impidió fichar por un equipo clasificado para competición europea como el Espanyol.
Su llegada despertó gran expectación y se le señalaba como el perfil idóneo para suplir la marcha de Mario Hermoso. Sin embargo, Fernando Calero no ha tenido el mejor inicio de temporada posible en un Espanyol que hace aguas en defensa, especialmente en los partidos disputados en Cornellà, donde el ex del Valladolid ha sufrido el run-rún de su nueva afición.
Frente a la Real Sociedad vivió un auténtico infierno, siendo uno de los señalados en aquella derrota. Posteriormente sufrió una expulsión, evidenciando que su nerviosismo le estaba afectando a la hora de desenvolverse en el campo. Con el cambio de entrenador se espera que poco a poco ofrezca el rendimiento esperado, posiblemente beneficiándose de un sistema defensivo más poblado con hasta tres centrales, que es la táctica predilecta de Machín. Sin embargo, en el estreno ha sido relegado al banquillo, en un ejemplo más de que es uno de los señalados por el mal inicio de temporada.
Las dudas con Calero aumentan teniendo en cuenta que el Valladolid no le está echando tanto de menos como se esperaba, tras encontrar en Salisú un recambio de garantías que muestra contundencia y fiabilidad, aunque también deja ver algún que otro fallo de concentración. Como muchos otros, Calero espera un reinicio tras el cambio de entrenador, sabedor de que si el Espanyol quiere revertir su situación pasa por una mayor solidez defensiva.