La Liga
La llegada de Kevin-Prince Boateng al FC Barcelona refleja la improvisación de la dirección deportiva encabezada por Eric Abidal en el capítulo de altas y bajas. El club azulgrana facilitó la marcha de Paco Alcácer el pasado verano a pesar del incierto futuro de Munir El Haddadi. Y tras la decisión de éste de no ampliar el contrato que terminaba el 30 de junio, el Barça ha fichado contrarreloj un delantero de casi 32 años que ha marcado cinco goles esta temporada.
Al margen de la falta de previsión del club, el fichaje de Boateng también refleja la precaria situación de la delantera del Barça B. Un goleador joven con la proyección propia del equipo filial hubiera paliado la baja de Munir sin necesidad de buscar un delantero que se aleja del tradicional perfil del FC Barcelona. Hasta ahora, el rendimiento de Rafa Mújica y Abel Ruiz en Segunda División B ha sido claramente insuficiente para dar el salto a la plantilla de Ernesto Valverde. Una carencia que un club con semejante estructura deportiva, liderada por Pep Segura, debería haber cubierto el pasado verano.
