La Liga
Julián Álvarez, delantero argentino del Atlético de Madrid, vuelve copar todas las portadas en Cataluña como el máximo objetivo en este mercado de fichajes del FC Barcelona después de la lesión de Eli Junior Kroupi. El francés estará entre tres y cuatro meses de baja, mientras el club azulgrana espera que Álvarez fuerce una negociación antes de reincorporarse a los entrenamientos el 10 de agosto.
El Barça ya presentó una propuesta cercana a los 100 millones de euros, pero el Atlético la rechazó. La entidad catalana no contempla elevar esa cantidad mientras el jugador no comunique de manera inequívoca que desea abandonar el Metropolitano.
Julián Álvarez se queda sin una alternativa directa
Kroupi era una de las opciones estudiadas por la dirección deportiva para sustituir a Robert Lewandowski. El delantero del Bournemouth marcó 13 goles durante la pasada temporada, incluidos cinco en las últimas ocho jornadas, pero una fractura en el quinto metatarsiano ha detenido cualquier posible movimiento.
El atacante pasó por el quirófano y no reaparecerá, en principio, hasta finales de octubre o noviembre. Además, el Bournemouth ya había rechazado dos propuestas del FC Barcelona antes de producirse la lesión y no tenía previsto negociar su salida este verano.
La baja del francés reduce el margen de maniobra de Deco y Hansi Flick. El club necesita un delantero capaz de asumir la titularidad en LaLiga, pero las alternativas disponibles no reúnen las mismas condiciones deportivas o económicas.
La vía relacionada con el Arsenal tampoco produjo avances. El club inglés modificó sus prioridades y dejó de ser una pieza capaz de generar movimientos entre los delanteros que estaban en el mercado.
El Atlético de Madrid exige un gesto público
Julián Álvarez ya ha transmitido a su entorno que quiere jugar en el Barça. Durante el Mundial reconoció que había hablado con las personas correspondientes y señaló que una transferencia podía ser la mejor solución para las partes.
El Atlético de Madrid no considera suficiente esa posición. El argentino tiene contrato hasta junio de 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, dos elementos que permiten al club mantener el control de la negociación.
La entidad rojiblanca rechazó la oferta próxima a los 100 millones y sostiene que no necesita vender. Desde el entorno del jugador, sin embargo, se considera que existía el compromiso de estudiar su salida si aparecía una propuesta acorde con su valoración.
El FC Barcelona ha decidido esperar. La dirección deportiva no realizará una nueva ofensiva mientras Álvarez no solicite formalmente el traspaso o adopte una posición pública que obligue al Atlético a reconsiderar su postura.

El calendario limita la operación del FC Barcelona
La incorporación de Julián Álvarez permitiría al Barça cubrir la principal necesidad de su plantilla antes del inicio de LaLiga. Flick reclama una referencia ofensiva después de la salida de Lewandowski, y la lesión de Kroupi elimina una de las alternativas con mayor respaldo interno.
El siguiente momento relevante llegará el 10 de agosto, fecha prevista para que el delantero vuelva al trabajo con Diego Simeone. Una reincorporación sin novedades reforzaría la posición del Atlético y reduciría el tiempo disponible para cerrar el traspaso.
La operación depende ahora de la decisión del jugador. Julián Álvarez deberá solicitar su salida antes de esa fecha si quiere que el FC Barcelona reanude las conversaciones y que el Atlético de Madrid acepte discutir un precio inferior a su cláusula.
