La Liga
Ayer por la mañana, Ousmane Dembelé llegó al entrenamiento del FC Barcelona con dos horas de retraso. Una falta de disciplina reincidente del francés, a pesar de las numerosas advertencias de algunos jugadores y directivos del club en las últimas semanas. 24 horas después, Ernesto Valverde ha incluido a Dembélé en la convocatoria de 19 futbolistas previa al partido de la Liga de Campeones que Barça y Tottenham disputarán este martes.
La condescendencia del técnico con el jugador francés no sólo se refleja en esta decisión, sino también en la tibieza de sus declaraciones durante la rueda de prensa concedida hoy. “¿Qué sensación tuvo ayer cuando Dembélé llegó tarde?”, le han preguntado. “No tuve ninguna sensación. Es verdad que ha ocurrido alguna circunstancia que intentaremos resolver desde el punto de vista interno y no hay mucho más que decir. No es una situación nueva y trataremos de resolverla…”, ha contestado Valverde.
“¿Esto se explica por la edad, por el carácter?”, ha planteado otro periodista. “No sé qué responder…”, ha replicado Valverde antes de continuar con el discurso de que el ‘caso Dembélé’ se resolverá a nivel interno y el club intentará ayudarle.
Quizá esta línea dé un resultado positivo para el club y el jugador a largo plazo. Pero sin duda, la reincidente indisciplina de Dembélé merece una reprimenda pública del FC Barcelona encabezada por Ernesto Valverde, el líder técnico del equipo azulgrana. La discreción no es la mejor respuesta a la continua falta de profesionalidad del jugador francés. Valverde transmite así una falta de autoridad impropia de un club de la grandeza del Barça. Una falta de autoridad que líderes naturales como Pep Guardiola y Johan Cruyff nunca hubieran transmitido.
