La Liga
Diego Simeone rescató al Atlético de Madrid y lo ha convertido en un equipo capaz de luchar por todos los títulos, a pesar de las intermitencias mostradas en algunos períodos. El proyecto, liderado por el técnico argentino, ha dado un salto cualitativo. El club y Simeone disponen de suficientes recursos económicos y deportivos para mantener este crecimiento. Con estas premisas convenció el Atlético a Antoine Griezmann, cuando éste fue tentado por el FC Barcelona antes de comenzar la temporada.
En el contexto actual, el tercer puesto de la Liga ya no es un premio para el Atlético, sino una obligación. Y alcanzar las rondas finales de la Liga de Campeones no es una hazaña, sino un objetivo factible.
En sus declaraciones públicas, Simeone mantiene un discurso de perfil bajo. Probablemente, el técnico argentino pretenda rebajar la presión sobre sí mismo y sus jugadores, pero si el Atlético quiere dar pasos para tutear a Real Madrid y FC Barcelona, la autoexigencia y la autocrítica deben ser igual de voraces que en estos clubes.
Sumar cinco puntos en la Liga sobre un total de doce, exige un discurso diferente de Simeone, y si éste no lo pronuncia, los altos cargos del club deben hacerlo. Ya no cabe el conformismo de épocas pasadas. El Atlético ha crecido y la exigencia debe ir en consonancia.
