El Atlético de Madrid se reforzó con criterio este verano para dotar a su defensa de profundidad y alternativas. Diego Simeone cuenta ahora con una zaga equilibrada, con futbolistas capaces de cubrir todas las posiciones.
Llegaron refuerzos como Lenglet, Marc Pubill, Hancko y Ruggeri, quienes se han unido a piezas ya consolidadas como Le Normand o Nahuel Molina. Con este panorama, la línea defensiva parece más sólida que nunca, pero al mismo tiempo ha surgido una incómoda realidad: el papel de José María Giménez empieza a quedar en entredicho.
Giménez ya no está para jugar en el Atlético de Madrid
El central uruguayo es todo un símbolo rojiblanco. Lleva más de una década defendiendo los colores del club, donde ha alcanzado la capitanía y ha sido uno de los referentes del vestuario. Sin embargo, su trayectoria ha estado marcada por las lesiones musculares, un problema recurrente que le ha impedido rendir con regularidad. De hecho, en más de la mitad de sus temporadas como colchonero no ha logrado superar los 30 partidos disputados, un dato que evidencia su fragilidad física.
La pasada campaña parecía un punto de inflexión. Giménez alcanzó los 39 encuentros, incluyendo el Mundial de Clubes, y transmitió la sensación de haber dejado atrás esa mala racha. No obstante, volvió a tropezar con la misma piedra: en dicho torneo sufrió un nuevo percance y desde entonces no ha podido reincorporarse. Lo más preocupante es que, pese a los intentos de recuperación, ha sufrido recaídas constantes.
Fuentes cercanas al club señalan que el defensa está afectado también en lo anímico. Según el periodista Rubén Uría, Giménez se encuentra “destrozado” por la situación, mientras que otros analistas apuntan a que incluso atraviesa problemas personales que complican su regreso. La realidad es que su vuelta no tiene fecha definida y Simeone ya trabaja sin contar con él.

La irrupción de jugadores como Hancko o la polivalencia de Pubill, que incluso ha actuado como cuarto central, hacen que la ausencia del uruguayo ya no sea tan determinante. Con Le Normand afianzado y Lenglet en propiedad, la competencia en la defensa es máxima, lo que abre un debate inevitable: ¿sigue siendo Giménez imprescindible?
El club ha apostado por reforzarse precisamente para no depender de un futbolista que, por desgracia, nunca ha podido mantener continuidad. Hoy, el capitán es más un problema que una solución. Su peso en el vestuario y su historia en el club merecen respeto, pero el fútbol no perdona. La sensación en el entorno rojiblanco es que el uruguayo podría convertirse en uno de esos jugadores que “sobran” en un proyecto que necesita fiabilidad en todas las líneas.
Mientras Simeone construye una plantilla competitiva, el futuro de José María Giménez se presenta cada vez más incierto. Si no logra recuperarse plenamente, el Atlético deberá tomar una decisión difícil: seguir apostando por un símbolo o dar un paso adelante y cerrar definitivamente un ciclo marcado por la irregularidad.