La Liga
El Real Madrid ha confiado a Zinedine Zidane su futuro más próximo. Tras una temporada desastrosa en la que ha acabado a 19 puntos de su máximo rival, el club necesita reinventarse. La eliminación en octavos de final ante el Ajax de Amsterdam cayó como jarro de agua fría en un club muy mal acostumbrado. El ciclo ganador que dominó Europa se desvaneció y, con él, su entrenador. Solari dio paso a la nueva etapa de Zidane. Sin embargo, el francés no ha conseguido arreglar los desperfectos originados por el argentino y su antecesor, Julen Lopetegui. El francés ha seguido apostando por el bloque que le hizo ganar en el pasado.
La única baja importante es la de Keylor Navas. Por lo demás, Zidane pretende mantener la estructura de las tres Champions League seguidas. Ramos y Varane seguirán siendo fijos en la pareja de centrales. El fichaje de Eder Militao, aunque necesario, no parece llegar para quitarle el puesto al capitán y al experimentado campeón del mundo. Ocurre lo mismo con los laterales, pues Zidane ha apostado por Marcelo en el último tramo de la temporada por delante de Reguilón. Modric, a sus 33 años, seguirá en el club, pero quizá no como titular. El Balón de Oro croata puede dejar paso a uno de los favoritos del técnico galo: Isco Alarcón.
El malagueño ha recuperado minutos desde la llegada del ex jugador blanco. Las dudas llegan en la parcela ofensiva. Sabiendo que Bale no cuenta para Zidane, queda saber quien acompañará a Karim Benzema en el tridente ofensivo. Marco Asensio es del agrado de Zidane y podría situarse como titular en el Santiago Bernabéu. El mantenimiento del bloque es un arma de doble filo para el Real Madrid. Jugadores desgastados que pueden no recuperar la motivación para ganar. El Real Madrid necesita renovar la estructura central del equipo. La parcela ofensiva y la medular deben someterse a remodelación para no caer en los errores del pasado. Aunque la reciente renovación de Kroos indica que el bloque continuará en la segunda etapa de Zidane.
