La Liga
Guardiola no ha cambiado. Y tampoco lo han hecho sus detractores, que siguen utilizando la demagogia sin rubor para crear falsos debates sobre el estilo futbolístico que pregona el técnico de Santpedor.
En la rueda de prensa posterior a la victoria del Manchester City frente al FC Barcelona en la Liga de Campeones (3-1), Guardiola mostró su satisfacción por la capacidad de contraatacar de sus jugadores, un comentario que fue utilizado perversamente por sus críticos para proclamar la renuncia del entrenador a su estilo. Todo ello, tras una victoria del City en la que ninguno de sus goles llegó precedido de un contraataque.
El estilo que Guardiola propone en el equipo inglés es muy similar al de sus anteriores etapas en el FC Barcelona y el Bayern de Múnich con las lógicas diferencias que conllevan los jugadores de cada plantilla. Su objetivo de dominar el partido mediante la posesión del balón y la elaboración es innegociable, igual que la presión al rival en campo contrario.
Al margen de los resultados, la jerarquía futbolística planteada por los equipos de Guardiola es incuestionable. Incluso en las derrotas como la del Bayern de Múnich frente al Atlético de Madrid en la pasada Liga de Campeones, o en la primera parte del Manchester City en el Camp Nou, sus equipos tienen sello propio y suelen dar muestras de grandeza.
El contraataque es un simple recurso cuando el posicionamiento del equipo rival en el campo lo permite, pero no es su prioridad, ni su propuesta inicial, ni su forma habitual de superar a los rivales. Esta excepcionalidad no altera su filosofía en ningún caso.
No sólo Guardiola mantiene la posesión del balón como primer mandamiento, sino que su vocación ofensiva y falta de flexibilidad ha sido un agujero en su sistema que en los últimos años han aprovechado equipos sólidos defensivamente y eficaces al contraataque como Real Madrid, Atlético de Madrid, Chelsea e Inter de Milán. Una propuesta más flexible y adaptada a las características del rival fortalecería a los conjuntos de Guardiola.
Su fidelidad al ‘cruyffismo’, con sus virtudes y defectos, se mantiene intacta. El gran reto de Guardiola será encontrar a los jugadores que puedan materializar sus ideas, una meta que parece especialmente lejana en la línea defensiva del City por las condiciones técnicas de sus hombres. Mientras Pep explora en su plantilla, el problema de identidad lo tienen otros entrenadores.
