La Liga
El barcelonismo empieza a ilusionarse de nuevo por su cantera o sus jugadores jóvenes que han sido fichados de otros clubes, como es el caso de Pedri que todavía no ha vestido de blaugrana.
La aparición de Ansu Fati batiendo todos los récords de precocidad y el protagonismo de Carles Pérez devolvieron a la afición la esperanza por recuperar esa apuesta por la Masía que parecía diluirse en los últimos años. Sin embargo, sigue habiendo un nombre que no acaba de dar el salto; Riqui Puig.
En muchos foros aparece el nerviosismo sobre la gestión que el Barça está haciendo con este jugador, que cada fin de semana prueba los infiernos de la 2ª B y recibe duras entradas que ponen en serio peligro su integridad. Ello, unido a la falta de oportunidades en un primer equipo que tiene un pobladísimo centro del campo hacen que tanto el club como el jugador empiecen a valorar una posible cesión.
Sin embargo, Riqui Puig tiene grabado en la memoria el ejemplo de Sergi Samper, que también tuvo que salir para encontrar oportunidades y se acabó perdiendo entre cesiones y lesiones acabando en Asia. Sport publicaba esta semana que Riqui tiene muy en cuenta lo que le ocurrió a Samper tras ser cedido al Granada, por lo que su pensamiento es seguir en el Barça, donde piensa que puede desarrollarse aunque tenga que pagar la penitencia de la segunda B. Su miedo es salir cedido a un club donde no tenga continuidad o en cuyo estilo no logre integrarse. La decisión que tiene que tomar se antoja importante para su futuro y tanto club como jugador tendrán que valorar al detalle todas las opciones.
