La Liga
Si Philippe Coutinho ha sido hoy uno de los mejores futbolistas del FC Barcelona, Ousmane Dembélé ha sido uno de los peores. En un encuentro para olvidar de los de Ernesto Valverde, el crack brasileño se ha erigido como el único argumento para la remontada y ha terminado anotando 3 de los 4 goles del cuadro culé. Por el contrario, el joven extremo francés ha vuelto a estar desaparecido, desafortunado y, aparentemente, muy perdido.
Situación que ni es anecdótica ni casual, sino todo lo contrario. Pese a haber hecho algún que otro mal partido, -ante el Madrid, por ejemplo, fue el peor-, Coutinho lleva ya algún tiempo creciendo dentro del modelo Barça. Mejor cuando se ubica como extremo o como interior izquierdo que como volante derecho, el internacional brasileño va dejando detalles cada vez más frecuentes de su indiscutible calidad.
Algo que no ocurre con Dembélé. Al margen de algún que otro buen gol, el prometedor extremo francés sigue siendo aquel jugador inmaduro que llegó perdido en verano. Por la razón que sea, el ex del Dortmund continúa sin mostrar ni una sola evidencia de que se esté adaptando al idioma culé. Algo que, casi un año después de ficharle, en mi opinión, es preocupante.
