La Liga
Leo Messi acumula 47 goles en los 46 partidos oficiales que ha disputado esta temporada. Este promedio goleador sería sobresaliente para cualquier delantero centro del mundo, pero resulta especialmente meritorio teniendo en cuenta la posición en el campo de la estrella del FC Barcelona.
Con el paso de los años, Messi se ha alejado del área en busca de espacios que le permitan desbordar en carrera a sus rivales o asistir a sus compañeros con pases entre líneas que sólo él se atreve a ejecutar. Sin embargo, su influencia ofensiva no se ha limitado a esta labor colectiva. Messi marca tantos o más goles que el mejor 9 del mundo.
En una época de debates interminables y conclusiones precipitadas tras cada partido, el jugador argentino del Barça mantiene su brillo con las lógicas intermitencias que aparecen a lo largo de una temporada. Pero por encima de estados de forma y presuntas 'apariciones' o 'desapariciones', la capacidad de desequilibrio de Messi depende fundamentalmente de los espacios concedidos por sus rivales.
Sin ir más lejos, en las recientes eliminatorias contra PSG y Juventus, Messi se vio cercado por dos líneas agrupadas (defensa y centro del campo) que defendieron de forma coordinada. Ayer, el 4-3-3 del Real Madrid, que acusó habitualmente una excesiva separación entre líneas, concedió a Messi los espacios necesarios para exhibir su talento.
Pese a su gran rendimiento durante esta temporada, el sometimiento del Balón de Oro y otros galardones al protagonismo en la Liga de Campeones reduce notablemente las opciones de Messi de volver a reinar en el fútbol mundial.
