La Liga
El Sevilla FC ha anunciado hoy la destitución de Pablo Machín. Y este cese tiene una consecuencia sorprendente: Joaquín Caparrós, el hombre que eligió a Machín y construyó la plantilla, le sucede en el cargo. Más allá de este criterio dispar con la responsabilidad que cada uno asume, el club ha cometido errores que han lastrado al equipo.
Uno de ellos fue condicionar toda la temporada a la fase previa de la Europa League, lo que exigió a la plantilla disputar el primer partido el 26 de julio. En la portería, el club prescindió de Sergio Rico y David Soria, dejando a Tomas Vaclik como único guardameta de garantías.
Durante los primeros meses de la temporada, Machín situó al Sevilla en un nivel superior al que realmente tiene esta plantilla. La mejor versión de Wissam Ben Yedder y Pablo Sarabia ha llegado bajo la dirección de Machín, igual que la “segunda juventud” de Jesús Navas.
Pese a los fichajes realizados, el Sevilla no tiene una defensa de talla internacional. Ni siquiera una de las cuatro mejores de España. Conviene recordar dónde estaban y qué rol tenían Simon Kjaer, Sergi Gómez y Max Wöber antes de llegar al equipo andaluz. El mismo planteamiento se puede extender a Aleix Vidal, Roque Mesa, André Silva, Munir y Marko Rog.
Lo cierto es que el Sevilla no ha cubierto debidamente las bajas de Clement Lenglet y Steven N’Zonzi. El club no se ha reforzado con jugadores de garantías, y en muchos casos, ha fichado descartes de otros equipos. El cese de Machín se entiende desde una sobrevaloración de la actual plantilla construida por Caparrós, alimentada por los sobresalientes resultados en los primeros meses de la temporada.
