La Liga
Asier Garitano dejó de ser el pasado miércoles el primer entrenador de la Real Sociedad. Una decisión chocante e inesperada, a la vez que del todo precipitada. Bien es cierto que las sensaciones con el equipo no eran del todo buenas, la situación del equipo en Liga y la gran apuesta que hizo el club con él merecían más tiempo para implementar su juego… ¡Ni que fueran últimos o estuvieran en descenso!
Decimoquinta en Liga con 19 puntos, a 4 del descenso y a 7 de Europa, la Real de Garitano se encontraba inmersa en una racha muy mala, -cuatro derrotas consecutivas por la mínima-, pero en ningún caso estaba en una situación dramática. Tras tres años con Eusebio, -una idea de juego completamente opuesta-, el técnico vasco necesitaba tiempo para sentar las bases de su modelo… y apenas ha vivido 17 jornadas para verse en la calle.
Lo cual no significa que la Real no estuviera rindiendo por debajo de lo esperado, pero no como para echarlo. Quienes hemos seguido a Garitano estos últimos años sabemos que si hay algo que demanda el bueno de Asier es tiempo y paciencia para perfeccionar sus ideas. Y en Donosti no ha tenido ni una cosa ni la otra.
