El Celta de Vigo se ha equivocado de lleno a la hora de firmar entrenadores esta temporada, primero, apostó por Antonio Mohamed, un entrenador que no tenía experiencia en la máxima categoría del fútbol español y después, tras su despido, apostó por Miguel Cardoso, quien tampoco tenía experiencia ni en la Liga ni tampoco mucha como entrenador ya que sólo había acumulado cincuenta partidos como técnico entre el Nantes y el Rio Ave.
Bajo mi punto de vista, el equipo vigués debía de haber buscado un entrenador con más experiencia en la Liga, como ha hecho ahora contratando a Fran Escribá, que pueda salir como pueda salir pero es un entrenador con recursos y sabe perfectamente como funciona el campeonato nacional. Esta decisión va a lastrar mucho, por lo menos esta temporada, el ritmo del equipo ya que a principios de curso tenía potencial para ser uno de los clubes que se metiese en la lucha por Europa gracias al nivel de su plantilla, pero esto no va a poder ser por culpa de los errores de la directiva para elegir el jefe correcto para su vestuario.