La Liga
El descontento de algunas estrellas forma parte de la cotidianidad del Real Madrid. Incluso en los minutos posteriores a la conquista de la pasada Liga de Campeones, Cristiano Ronaldo y Gareth Bale oscurecieron la celebración del título al dejar su futuro en el aire. Finalmente, el portugués cumplió su deseo de dejar el Madrid, mientras la marcha de Zinedine Zidane apaciguó al galés.
El club blanco vendió a Cristiano por 100 millones de euros, pero más criticable que el precio del traspaso fue la falta de un recambio. El Madrid no debió facilitar la marcha de su estrella antes de lograr la incorporación de un delantero goleador de primer nivel.
Y en el próximo mercado de verano, antes de tomar decisiones, el club debe valorar adecuadamente las consecuencias deportivas de perder a algunos de sus mejores futbolistas. Gareth Bale, Isco Alarcón y Marcelo no están satisfechos con su actual situación.
En caso de ser traspasados, el Madrid debe retomar la exigente política de ventas mediante la cual obtuvo 75 millones de euros por Ángel di María y Álvaro Morata. Pero más allá de percibir cantidades acordes con la categoría de sus futbolistas, el Madrid debe abrir la puerta de entrada antes que la de salida. Porque por mucho que ilusionen los jóvenes, Sergio Reguilón no iguala la mejor versión de Marcelo, Brahim está lejos del mejor Isco y ningún extremo del Madrid es, a día de hoy, tan versátil y eficaz como el mejor Bale.
