La Liga
Carles Aleñá lo tiene más claro que nadie: quiere triunfar en el FC Barcelona. Ha llegado al primer equipo y, por mucho que ahora haya tenido que bajar al filial, sólo piensa en jugar al lado de los Messi y compañía. Tal y como publicamos, el prometedor centrocampista mandó ayer un clarísimo mensaje a Valverde: “Si no voy convocado seguiré entrenando y buscándome el sitio cueste lo que cueste”.
Una declaración de intenciones y la clara demostración de que Aleñá es un jugador hambriento y ambicioso, aunque personalmente creo que tanto él como el Barça se equivocaron este verano. Lesión al margen, -algo que seguramente habría complicado su salida-, que ni el club ni el jugador se plantearan su salida como cedido fue, en mi opinión, un error.
Con 20 años, recién llegado al primer equipo y con Valverde de entrenador, está claro que la mejor decisión que podía haber tomado Aleñá era salir prestado. Siendo el perfil de jugador que es no tengo ninguna duda que varios equipos de Primera habrían apostado por él. El Madrid suele hacerlo así y ya sabemos cómo le funciona.
