La Liga
“Le hemos presentado una oferta. La pelota está en su tejado. La decisión depende de él y sus padres”. Hace poco más de un año, Vadim Vasilyev, vicepresidente del AS Mónaco, esperaba una respuesta de Kylian Mbappé. El prometedor delantero francés formaba parte del club monegasco, pero no existía un contrato que le vinculara.
Mbappé firmó el 6 de marzo de 2016, y ahora el Mónaco se permite el lujo de rechazar una oferta de 110 millones de euros del Manchester United por su traspaso, según adelantó la cadena Cope. La situación que rodea actualmente al joven delantero es la máxima expresión de la superficialidad que rige el fútbol de élite y el mercado internacional de fichajes.
Al mismo tiempo, la ‘locura’ desatada por su contratación pone en entredicho la diligencia de las direcciones deportivas o secretarías técnicas de los grandes clubes europeos. Muchos de ellos observaron en directo a Mbappé y valoraron positivamente su proyección. Algunos como el Real Madrid dieron un paso adelante y le invitaron a su ciudad deportiva, pero ninguno apostó decididamente por él o fue capaz de seducirle con su proyecto.
El 2 de diciembre de 2015, Mbappé debutó con el primer equipo del Mónaco. Tenía 16 años y 11 meses y batía un récord de precocidad en el club monegasco. Una semana después, se enfrentaba al Tottenham en la Europa League. Y a partir de entonces, su protagonismo fue creciendo.
Kylian no era un niño desconocido. Había destacado en las categorías inferiores de la selección francesa y derribaba barreras históricas en el Mónaco. Sin embargo, los ojeadores y secretarios técnicos de otros clubes se limitaron a apreciar sus cualidades.
Hace poco más de un año, antes de firmar su primer contrato, Mbappé salía gratis. Ahora cuesta más de 100 millones de euros gracias a su progresión y a la publicidad mediática inherente al fútbol de élite. Sea cual sea su futuro, el Mónaco ha dado una multimillonaria lección a los gigantes de Europa.
