La Liga
El verano es, sin lugar a dudas, la parte de la temporada más complicadas para Ernesto Valverde. El extremeño comienza a planificar la temporada, a decidir qué jugadores son útiles para su propuesta y qué otros deben llegar a las filas del FC Barcelona. Sin embargo, nunca es escuchado. Valverde apenas tiene voto en este tipo de decisiones. Hace una semana, él mismo hizo saber a la directiva azulgrana que Rakitic era intocable. Cuenta al 100% con el mediocentro croata, clave en su esquema e idea de juego desde que llegó al banquillo del Camp Nou. Sin embargo, Bartomeu y compañía tienen intenciones muy distintas a las de Valverde. Desde la dirección deportiva están dispuestos a vender al jugador de los Balcanes a cambio de una importante suma de dinero. Por suerte o por desgracia para el Barcelona, Rakitic no es el único caso.
El Barcelona incorporó a Malcom el pasado verano para reforzar la banda derecha del ataque azulgrana. La inversión, de 41 millones de euros, no fue recibida de buena gana por Valverde. El extremeño prefería una opción más veterana: Willian. El extremo del Chelsea era el favorito del técnico del Barcelona para llegar a Can Barça. Algo similar ocurrió con el fichaje de Arturo Vidal. El refuerzo que solicitó Valverde fue Dani Parejo, capitán y jugador del Valencia CF, pero la directiva apostó por Arturo Vidal. Aunque el fichaje del chileno ha salido mejor de lo esperado, la cúpula azulgrana volvió a ignorar las peticiones del entrenador. Este verano, con el fichaje de De Ligt en el aire, ocurrirá lo mismo. Valverde ha pedido, tarde, al central holandés, pero el Barcelona no está dispuesto a cometer una locura. El entrenador, una vez más, no será escuchado.
