La Liga
Pocas veces se ve lo que acaba de suceder en el encuentro entre el Atlético de Madrid y el CA Osasuna. Con el partido ya sentenciado, -3 a 0 para los colchoneros-, el árbitro ha señalado dos penas máximas consecutivas, aunque en distintas jugadas, a favor de los de Diego Pablo Simeone. Salvatore Sirigu ha salvado ambas, -a Carrasco en el 89 y a Thomas en el 90-, y ha elevado a 8 de 13 los penaltis fallados por el Atleti esta temporada.
Es una tontería, sí, y nada tiene que ver ni con los fichajes ni con el buen hacer de un equipo, pero que el Atlético lleva tiempo teniendo muchos problemas con los penaltis, -por un motivo u otro-, es algo que resulta innegable e indiscutible. Final de la última Champions al margen, -ganó el Real Madrid en la tanda-, el primer equipo rojiblanco ha errado este año el 62% de las penas máximas que ha tenido a favor.
Varios han sido los lanzadores, pero ninguno se ha asentado como fiable especialista. Ni Gameiro, ni Torres, ni Gabi, ni Carrasco, ni Thomas… nadie ha logrado en el presente Atleti algo que, en otros equipos, tan sencillo parece: ser efectivo desde los once metros.
