La imagen del Barça tocó fondo en Granada. Parecía difícil empeorar las sensaciones mostradas por momentos en San Mamés o Pamplona, pero el conjunto de Valverde fue más plano que nunca, demostrando una alarmante dependencia de un Messi que se ve obligado a actuar como revulsivo y como capitán.
Al argentino no le está gustando este inicio de temporada y ayer manifestó su malestar pese a que no es un jugador acostumbrado a grandes broncas. Según informó en Cope Helena Condis, tras el partido Messi, enfadado y muy serio, entró de los primers en el túnel de vestuarios y les dijo a sus compañeros: “Vamos, vamos...esto no puede ser. Hay que salir más concentrados”.
El Barça encajó el primer gol a los dos minutos de partido, demostrando no haber salido con la concentración necesaria a un partido que pensaban que caería de maduro. Los rivales están empezando a jugar al Barça de la forma que más le incomoda, ahogando la salida de balón, cerrando espacios y aumentando la intensidad, sabedores de que sin la inspiración de Messi los culés pierden gran parte de su poder intimidatorio.
La salida de Leo en la segunda parte no sirvió para cambiar el destino de un partido que se torció desde el principio. El argentino, que pensaba entrar poco a poco en la dinámica de competición, tendrá que acelerar los plazos si no quiere que su equipo se descuelgue de la liga, donde ya acumula tres tropiezos en los tres partidos como visitante.