La Liga
Santiago Solari está demostrando tener muchísima personalidad al frente del Real Madrid. Su equipo ganará más o menos, jugará mejor o peor que con Lopetegui, pero la realidad es que el técnico argentino está demostrando no sólo no casarse con nadie, sino apostar siempre por quienes mejor están. Se llamen como se llamen. Praxis que, como no deja de ser normal, está creándole muchísimos enemigos.
Los primeros fueron, sin discusión alguna, Keylor Navas, Marcelo Vieira e Isco Alarcón. No todos dejaron de jugar por los mismos motivos, pero los tres futbolistas anteriormente citados pasaron de tener minutos con Lopetegui a prácticamente no existir con Solari. Situación que, en los tres meses y medio que lleva el técnico argentino en Chamartín, no ha cambiado para ninguno de ellos.
Y no serán los últimos. En las últimas semanas ha empezado a trascender un nombre propio que, por X o por Y, ha comenzado a ser menos importante de lo que le gustaría: Gareth Bale. Ayer ante el Levante el astro galés no escondió su decepción por no jugar en dos ocasiones: cuando vio que el primer cambio era Fede Valverde y cuando anotó el gol de la victoria. Otro más a la cada vez más larga lista de Solari.
