La Liga
Los equipos con poco presupuesto tienen sólo tres opciones a escoger si quieren seguir en la élite del fútbol mundial: detectar talento, arriesgarse y fichar muy barato; apostar por jugadores ‘deshauciados’ o que no tienen la confianza de sus clubes (agentes libres o cedidos); o desarrollar y confiar en su cantera. El RCD Espanyol, como muy pocos clubes en el mundo, es de estos últimos. Y esta temporada está quedando más claro que nunca.
Más o menos importantes, con Rubi el Espanyol está viendo asentarse en Primera a futbolistas tremendamente jóvenes y salidos de su fútbol base: Lluís López, Marc Roca, Adrià Pedrosa, Óscar Melendo, Álex López y Javi Puado, sin ir más lejos. Seis jugadores que, de la noche a la mañana, han pasado de estar en Segunda B o de tener un papel más bien testimonial con el primer equipo, a ser indiscutibles o a sumar minutos de calidad con el técnico catalán.
Y ojo, porque no serán los últimos. De cara al curso que viene y muy seguramente con Rubi de nuevo en el banquillo perico, otros muchos jugadores del filial suenan para ascender o para tener rodaje con el primer equipo. Gente como Edu Frias, Víctor Gómez, Iago Indias o Víctor Campuzano, entre otros tantos.
