La Liga
Los jóvenes deportistas suelen pecar de ser excesivamente impacientes, de tener demasiada prisa por llegar a la élite del fútbol mundial. Y con este riesgo en mente inició el FC Barcelona la temporada 2016/17: si su filial no lograba ascender a Segunda, el siguiente verano podría caracterizarse por la masiva fuga de talentos hacia otros primeros equipos. Sin embargo, el bloque de Gerard López ha cumplido, y tras quedar campeón del grupo tercero de Segunda B y tener que superar tres eliminatorias de ascenso, el Barça ‘B’ ya es nuevo integrante de la Liga 123.
Sin ánimos de discutir si es necesario que el filial de un bloque de primer nivel esté en Segunda, -quienes lo defienden creen que así llegan mejor preparados a la élite-, la realidad es que quien manda actualmente en el Barcelona defiende firmemente que sí, que para poder dar el salto al Camp Nou es imprescindible haberse curtido en la División de Plata, por lo que podemos decir que a partir de la temporada que viene los dirigentes azulgranas mirarán con algo más de confianza a la cantera. O eso creo.
Sin embargo, lo más importante no es cómo planificará la dirección deportiva culé la próxima campaña del Barcelona ‘B’, -que también-, sino la cantidad de jóvenes valores que no dejarán la disciplina azulgrana por el hecho de volver a estar en la División de Bronce: jugadores como Adrià Ortolà, Carles Aleñà, Marc Cucurella, Marlon, Ferran Sarsanedas o Marc Cardona, entre otros.
