Premier League
Divock Origi disfrutó anoche del día más glorioso de su carrera. Marcó el primer y el último gol del Liverpool ante el FC Barcelona: los más difíciles de cualquier remontada (4-0) desde el punto de vista psicológico. Fue el oasis de una trayectoria marcada por el ostracismo bajo la dirección de Jürgen Klopp.
Origi regresó al Liverpool el pasado verano tras una temporada de cesión en el Wolfsburgo. Hasta diciembre, no participó en la Premier League. Y hasta ayer, apenas había marcado cuatro goles esta temporada con tres titularidades en la Premier y una en la Champions.
Origi volvió con fuerza en la noche más exigente para el equipo inglés. El protagonismo de un actor secundario como el belga reflejó la fuerza colectiva del Liverpool bajo el liderazgo de Klopp. Una realidad casi opuesta a la de Kevin-Prince Boateng, delantero centro suplente del Barça, cuya aportación ha sido intrascendente desde enero.
